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Full text of "Wilson Monti Grane 1994 Cronica De Las Cosas Nuestras 08"

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Suplemento de distribución gratuita 


FLORIDA 

Crónica de las cosas nuestras 

Dr. WHson Monti Grané 
Fascículo octavo 



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Suplemento especial de EL HERALDO 
en el 75^ Aniversario 

FLORIDA - NOVIEMBRE DE 1994 



FLORIDA 

Crónica de las 
cosas nuestras 



Los recuerdos del tío Talo. 3 

CornelioSpielman: médico 

de Artigas y primero de Florida.12 

Una medalla al heroísmo.13 

Nuestra primera pelota.15 

El caballo criollo.16 

El mate.19 

Recordando a Juan Carlos López... 21 
Ecología: algo que debemos 
aprenderen nuestros 
hogares (Nota IV).22 

Monumento a los caídos en 1904.. 24 

La leche: Alimento vital 

de la familia (Nota III).25 



EL HERALDO 


C on el N- 8 culmina la publicación de esta 
serie de fascículos titulados 
“Crónica de las cosas nuestras”. 

Durante mucho tiempo el Dr. Wiison Monti Grané 
escribió sus crónicas, históricas, ecológicas, 
biológicas, en las páginas de “El Heraldo”. Fue 
Eduardo Díaz Maubrigade quien las recogió y 
seleccionó pensando en su publicación. 

“El Heraldo” -al cumplir sus 75 años de vida- 
consideró que su divulgación era un invalorable 
aporte a la cultura y ala historia floridense y las 
hizo realidad... 

Hoy -al culminar este trabajo- adjuntamos, a 
modo de epílogo, una carta que nos ha hecho 
llegar el Dr. Rodolfo Tálice. 

Su vida y su permanente docencia son 
credenciales valiosas que dan testimonio de que 
el trabajo realizado con los fascículos “Florida. 

Crónica de las cosas nuestras” es, de acuerdo a 
sus palabras, “un aporte ecológico que importa”. 

Un aporte ecológico 
que importa 

Desde bastantes meses atrás “El Heraldo” 
de Florida, ejemplante publicación perio¬ 
dística, regala a sus lectores -número tras 
número- informaciones sumamente inte¬ 
resantes desde el punto de vista local y asi 
mismo nacional. 

En el suplemento de setiembre ppdo. 
titulado “Crónica de las cosas nuestras” 
atrajo mi atención un sabroso artículo 
algo que debemos aprender en nuestros 
hogares”. Lo firma un autor consagrado -dentro y fuera de su 
tierra-, el Dr. Wilson Monti Grané, cuyo doble apellido certifica 
su ascendencia mediterránea. 

Se trata de comentarios que reclaman un conocimiento 
profundo de nuestras realidades ambientales expuestos con 
un sentido didáctico. Alude a los ecosistemas naturales tan a 
menudo deteriorados por cultivos inadecuados, por la erosión 
y por otras causas. Insiste -con cifras fehacientes- acerca de 
las consecuencias ambientales y acerca del valor del carbono 
y del oxígeno en el mundo viviente. 

Los que luchamos desde hace más de 40 años por la 
protección del ambiente y por la aplicación de normas eto- 
ecológicas, debemos alegramos que personas como el Dr. 
Monti Grané se preocupen en defender conceptos de tal 
carácter, verdaderamente prioritarios, porque ya se pronosti¬ 
ca la extinción del planeta para el año 2000. 

Le expreso, pues, mi máximo apoyo, lo felicito y lo exhorto a 
proseguir en su provechosa campaña de seria divulgación, en 
bien de la patria y de la humanidad entera. 

Con muy cordiales saludos para ustedes y todo el simpático 
equipo de “El Heraldo” propulsor. 

Rodolfo V. Tálice 

Montevideo, Octubre 25194. 

Apoya: 

Junta Departamental de Florida 



sobre: “Ecología: 













Vivencias 


Los recuerdos del tío Talo 


“¡Pero cheL. ¡Si parece que fue ayer!” 


Estas palabras eran comunes 
en las cheirlas cotidianas que 
manteníamos con el tío Tedo 
Manera, cuando le hacíamos 
evocar episodios vividos en ésta, 
nuestra Florida. 

Hoy, recordando im episodio de 
hondo contenido afectivo vin¬ 
culado a nuestra historia chica, 
desenterramos del “sarcófago” 
este material que ofrecemos a 
nuestros lectores. 

El 14 de marzo de 1964, el tío 
Talo cumplía 90 años, todavía 
bastante lúcido y pleno de de¬ 
seos de seguir viviendo. Lo hizo 
por tres años más, alcanzando a 
pedimos al final de sus días. 


que al morir no lo dejáramos en 
La Paz -lugar en que vivió sus 
últimos éiños-, sino que lo trajé¬ 
ramos a Florida, que le vio abrir 
los ojos el 14 de marzo de 1874. 
José, el último de mis hermanos 
en abandonamos, portando im 
grabador, llegó a La Paz el día del 
cumpleaños del tío Talo, y le 
hizo im “reportaje”. Esa graba¬ 
ción, hoy la poseo como un do¬ 
cumento preciado, tal como todo 
aquello que nos pertenece ínti¬ 
mamente pero que además tie¬ 
ne el valor, a nuestro juicio, de 
encerrar Imágenes que de no 
haberse captado, se perderían 
irremediablemente y que hoy, a 


más de im siglo de distancia, 
muchos floridenses vincularán 
a sus propias vidas. 

Decía en este familiar reportaje 
el tío Talo, que había nacido en 
una casa hasta hace pocos años 
existente en la calle Montevideo 
(hoy Rodó) casi Oubiñas (1) (hoy 
Oribe). Allí vivió sus primeros 
años y en ese lugeir contrajo la 
vimela, de la que se salvó “ras¬ 
pando”. 

“La mortandad era enorme” y 
todos los días llegaban al 'ce¬ 
menterio viejo' (2) los carros con 
los cadáveres. Desde esa casa se 
trasladó con sus padres a otra, 
en la que vivió unos años más. 



La Banda de Cheroni, que fue una de las más reconocidas. La foto rescata el día en que el Sr. 
Brígida Ramón Fernández sacó un premio a la lotería. Aparecen la familia Fernández y Pepe 
Pastorini con el bombo. (Poto del archivo d6>EL HERALDO). 


3 






£n 1908 se fundó la Sociedad de Dependientes, cuya orquesta tenia entre sus integrantes, a 
Nicolás y Francisco Morella, Vicente Cayqffa, Schettini, etc. Obsérvese cuántos violines y citaras 
la integran. (Foto del archivo de EL HERALDO). 


Cuando le preguntamos cómo íbamosabailary adlsftutar de “Don Antonio Valva vlvia en ima 
eran las fiestas que se celebra- la generosa hospitalidad de los vieja casa existente en el 'cami- 
ban a fines de siglo y principios buenos vecinos.” no de la estación', todavía en pie 

de éste en Florida, nos dijo que “Siempre recuerdo las fiestas con algunas modificaciones, que 
la juventud de Florida en ese que con motivo de los cumplea- fiae comprada o alquilada por 
entonces era muy alegre, “siem- ños familigires se realizaban en A.F.E. para los guardas que de- 
pre habían fiestas organizadas la casa de la familia Regina, bían pernoctar en Florida. Don 
por las Sociedades Española, cerca de la vieja Tablada. Toda- Antonio era muy celoso con res- 
italiana y Cosmopolita, en el vía me parece paladear las ros- pecto a su gramófono y sus dis- 
Prado, en el Molino de Viento cas y bizcochos hechos por la eos, por lo cual aceptaba pres- 
(3), etc. Las romerías (4) dura- dueña de casa, lo mismo qué los tcurlos para nuestros bailes, 
ban varios días y a todas iban chorizos, salchichones y jamo- siempre que fuera él personal- 
las bandas de música (5) que nes. Allí íbeimos con acordeón mente a manejar el 'aparato', 
existían entonces en Florida. En jimto con im amigo y vecino, Además de estas fiestas, solía¬ 
las de la Sociedad Española EleodoroBarboza, y allí aprendí mos estar de‘comilonas'entre 
había gaitas y en todas, acor- a bailar la tarantela...” los amigos, con grandes ‘canta- 

deón, guitarras y mandolinas. “En otras oportunidades al con- rolas', que se prolongaban has- 
Aún no conocíamos el tango currir a fiestas familiares nos taelotrodía,enalgunaoportunl- 
pero sí el vals, la mazurca, el encontrábamos en la situación dad.” 

schotis y los bailes típicos de los de carecer de instrumentos “Los hermanos Cantonl (Juan, 
países representados por las musicales. Entonces echába- Fortunato y Carlos), Bautista 
sociedades que nombré: jotas, mos mano al gramófono de Don Tiscomia, Emilio Alonso, Perico 
muñetras, tarantelas, etc. Antonio Valva, un italiano ami-. Cosentino, Severino Bula, Luis 

“Además eran muy comunes las go que poseía uno de los pocos y Emilio Ballauri, Carlos 
fiestas famUlares en donde no- gramófonos que existían en 'la Sampietro, Francisco elsabelino 
sotros, entonces muy jóvenes. Florida'.” Dobal y tantos otros que hoy ya 


4 








“La E^studiantina Cqffaro ”, orquesta de señoritas que actuaba desinteresadamente en conciertos 


y beneficios (1905). (Foto del ai 

no recuerdo, fueron mis amigos 
de la juventud. Y aunque todo 
era distinto, también supimos 
vivirla y aprovecharla." 

“Nos reuníamos en la vieja Cale¬ 
ra de Cantonl, en el comercio de 
Emilio Alonso (Ituzalngó esqui¬ 
na Beltrán), en lo de Dobal, fren¬ 
te a lo de Alonso, en la panadería 
Del Sótaiío' (Herrera esquina 
Faustino López), en la panade¬ 
ría de Reguscl en la cual mi 
padre fue 'maestro de pala' y yo 
tcimbién trabajé, y en varios lu¬ 
gares más.” 

“Estando en esa panadería y 
siendo muy niño sentí el 
terremoto de San Cono". Fue 
un terremoto corto, pero causó 
gran conmoción en el pueblo, 
que se lanzó de noche a la calle 
rumbo a la Iglesia a rezar para 
que no se repitiera ese fenóme¬ 
no.” 


hivo de EL HERALDO). 

“Conservé mi amistad con todos 
hasta mi vejez y hasta que ellos 
se 'fueron para siempre'. Uno 
de los últimos en hacerlo, fue 
Emilio Alonso, que me envió 
desde Rivera hace pocos años. 

El pavo de Alonso 

Y por cierto que lo logramos; Le 
pedimos que nos relatara cómo 
se desarrollaban las fiestas de 
Navidad y Año Nuevo. “Muchas 
familias, desde mucho antes 
preparabangallinasypavospara 
festejar dlgneunente esos acon¬ 
tecimientos. El padre de los 
Dobal cuidaba celoscimente su 
gallinero y era difícil que se fue¬ 
ra a dormir sin antes controlar 
la existencia de su 'hacienda'. 
Pero en una ocasión, pudimos 
apreciar que Emilio Alonso es¬ 
taba cebando un pavo que era 

5 


un perrito con el nombre de 
Recuerdo'.” 

Los ojos viejos del tío se pusie¬ 
ron brillantesy preferimos cam¬ 
biar de tema, pasando a hablar 
de algo más alegre. 


una 'belleza' alimentado con 'in¬ 
gredientes superiores' y además 
con nueces y Ron de Jamaica, 
que era cosa común entonces, 
como la caña de La Habana, 
vino italiano, cognac español, 
etc., etc.” 

“El pavo de Alonso nos tenía 
deslumbrados. Y su dueño, que 
sabía 'con los bueyes que ara¬ 
ba', pensando en los 'amigos', 
no le sacaba la mirada de enci¬ 
ma. 

La consigna fue esta: “Vamos a 
comerle el pavo a Alonso, lo 











Vivencias 


invitamos a él a la comida y le 
pedimos que contribuya con los 
complementos de la cena'. Ha¬ 
blamos con Carlos Sampietro 
que también criaba un pavo para 
Navidad y se lo pedimos presta¬ 
do.” 

Sampietro, muy desconfiado, se 
negó a prestarlo, pero Talo le dio 
en garantía, un billete de $ 10, 
asegurándole su devolución. 
Sampietro aceptó y entonces 
íiieronamostrarleelpavoaAlonso, 
diciéndole que se lo hurtaron a 
Sampietro y que esa noche lo co¬ 
merían entre todos, estando tam¬ 
bién invitado Sam-pietro. 


El turf: su pasión 

Luego le preguntamos si siem¬ 
pre cuidó caballos de carrera. 
“Desde niño tuve caballos, aun¬ 
que los primeros eran criollos 
que cuidaba en mi casa, pese a 
los consejos de mi padre, im 
italiano bueno como el pan, que 
siempre me decía: 'Mirá Talito, 
los caballos nunca te darán de 
comer'. Pero indudablemente los 
caballos fueron la pasión de mi 
vida.” 

“Cuando fui mayor tuve im stud. 


Frente a esta situación, Alonso 
quedó tranquilo: nadie violaría 
su gallinero. Así se comprome¬ 
tió a colaborar en la cena con el 
vino, adobo, café y todos los etc. 
respectivos. 

“Mientras tanto”, dice Talo, “en¬ 
tramos por el fondo de lo de 
Alonso, levantamos su pavo, lo 
faenamos, devolvimos el pavo 
de Sampietro y él me devolvió la 
garantíade$ 10 (que en ese enton¬ 
ces, con ese dinero, se compraba 
una vaca) y nos reunimos a comer 
el pavo que era un verdadero man¬ 
jar.” 

Todos estaban contentos y elo¬ 


Leguizamo ganó su primer ca¬ 
rrera en hipódromos oficiales, 
con una yegua. Curruca, cuida¬ 
da por mí. Con eUa gané 18 
carreras, pero mi gran caballo 
fue Totoral (7). Se me mancó de 
la cuerda justo antes de la Polla 
de Potrillos a correrse en 
Maroñas.” 

“Otro gran caballo fue Don Tito, 
propiedad delito Pastorini. Con 
él gané 23 carreras y con él iba 
siempre a San José a cobrar. 


cuentes pero seguramente el 
más expresivo era Alonso que le 
dirigía unas ‘chanzas' a Scim- 
pietro como: ‘hoy cantamos y ma- 
ñanalloramos',yotrasporelestilo. 
Gran cantarola hasta la madru¬ 
gada, y por cierto que recién al 
otro día y con el sol bien cilto 
habrá despertado Alonso de la 
jugada de sus amigos, ponien¬ 
do un pavo, la preparación, el 
pan, el vino, los postres, y el 
café. 

Talo revivía esos momentos, 
dejando por el camino de su 
larga vida, una estela de alegría 
al recordar esos episodios. 


Fue un noble pingo. También 
tuve a Pesadilla, una yegua del 
Esc. Peirallo, a Miss Chela, a 
Puro Ojo un hijo de Puritano, en 
fin... a decenas de caballos que 
ya ni recuerdo.” 

“Cuando la reapertura del Hipó¬ 
dromo, en el año 1931, en la 
primera reunión, presenté tres 
de mis caballos. Con Don Tito 
gané un clásico: “Presidente de 
la República”, y a esa reunión 
concurrió el Dr. Gabriel Terra, 


Los candombes 


Luego le preguntamos al tío qué otras fiestas 
eran comunes en Florida. Después de buscar 
en sus recuerdos tan lejanos, mencionó los 
candom-bes. Estas fiestas de la población de 
color, eran comunes en la Florida de antaño. 
Ya escribimos sobre ellas, pero oímos al tío Talo 
que nos decía: "Por lo de Saldías (6) había 
Candombe todas las semanas. Se bailaba des¬ 
de el oscurecer hasta el otro día, a veces con el 
sol alto. Al baile, los morenos le llamaban 
'Zamba'. Había acordeón, guitarra y tambor. 
Comíamos pasteles de plato', de carne y de 
dulce.” 

"En esos años había muchos morenos y eran 


muy alegres. Recuerdo a Manuelito que con 
una pierna del pantalón recogiday la otra baja, 
bailaba sin parar. Por las calles siempre anda¬ 
ba de zuecos pero en el baile era el Rey'. 

La dueña de casa era una morena ya madura 
llamada Misia María Antonia, pero que en el 
ambiente de la fiesta y entre sus relaciones era 
llamada ‘MamáTonona .” Muchas veces inten¬ 
té sin éxito recoger imágenes del candombe a 
través de doña Laureana y de Don Doroteo 
Piñeiro, que seguramente siendo niños, o por 
referencias, podrían haber aportado datos muy 
valiosos sobre esas fiestas dé la raza negra aquí 
en Florida. 


6 






Vivencias 


entonces presidente. Otra 
de las carreras fiie ganada 
por Miss Chela, una pre¬ 
ciosa alazana hija de Pi¬ 
llo, caballo éste que 
padreaba en la cabaña de 
Don Jorge Pacheco dan¬ 
do excelentes hijos. Esta 
yegua era de Goyo Nava¬ 
rro.” 

“Ese día también hice de¬ 
butar a una yegua llama¬ 
da La Ruleta, propiedad 
del vasco Marizcurrena 
(José), con la que entré en 
tercer lugar. Fue una her¬ 
mosa reunión.” 

‘Tengo tantos recuerdos 
turfísticos que es imposi¬ 
ble recordarlos todos. Pero 
sí debo recordar al caballo 
más ladrón que tuve. Se 
llamaba Tambor Mayor y 
lo compré de potrillo en 
Maroñas. Era un hermo¬ 
so tostado patas blancas, 
hijo de Safety First, un 
caballo importado de In¬ 
glaterra, ganador de im¬ 
portantes carreras. Al 
traerlo a Florida le cambié 
el nombre y se pasó a 
llamar Don Talo. En los 
ensayos paraba los relo¬ 
jes: era una luz. Pero en la 
carrera era un desastre, 
un verdadero 'acobarda¬ 
do . Un día lo hice correr 
con anteojeras y cincha 
floja por consejo de otro 
entraineur amigo. Traje 
para correrlo a Timoteo 
Batista, que estaba entu¬ 
siasmado con la perfor¬ 
mance de Don Talo, tanto 
que me pidió su monta 
para otra ocasión... Pero 
nunca más ganó y lo ven¬ 
dí para el Brasil, porque 
sangre de ligero, tenía de 
sobra y quizá como padre 
pueda haber sido útil.” 



El Hipódromo de Florida durante un dia de fiesta. (Foto de la Revista 
^Perfil**, 1944). 



..,.11.. I M — 1.. — - 

El caballo “Don Tito*", junto a Wilson Monti Grané niño. (Foto del 
archivo del Dr. Wilson Monti). 


7 




Vivencias 


Las revoluciones 

Se podría escribir todo un libro 
con las anécdotas del Tío sobre 
las carreras, pero pasamos a 
conversar de otro tema también 
interesante: le preguntamos si 
sirvió en las revoluciones de 
1897 y 1904. 

Talo nos contó que en 1897 
sirvió como Guardia Nacional. 
Sujete era Juan Pedro Díaz. En 
ese entonces era propietario de 
una panadería, pero tenía que 
presentarse al cuartel todos los 
días. Aveces quedaba tan poco 
tiempo luego de la instrucción, 
“que repartía el pan uniforma¬ 
do”. 


Juan Pedro Díaz fue Oficial Pri¬ 
mero de la Jefatura y luego Jefe 
Político y de Policía durante la 
revolución. 

“Nos hacía desfilar firente a la 
casa de una novia que tenía en 
la Ccdle Real y nos hacia poner 
armas en pabellón. A Ramón 
Pastorini, que era gordo, le pegó 
un planazo en el vientre con la 
espada para que se pusiera fir¬ 
me.” 

Talo, al hablar, ‘saboreaba' los 
recuerdos, como si los acaricia¬ 
ra. 

Siguió contando: “Tarnbién en 
1904 fui Guardia Nacional y 


recuerdo cuando entró el co¬ 
mandante Cardozo a Florida, 
luego de retirarse el ejército blan¬ 
co. También recuerdo cuando 
mataron de un tiro a un inocen¬ 
te mudo que estaba pairado fi'en- 
te a la Tienda Roca (hoy Pelle- 
grino).” 

También nos dice el Tío, del 
episodio protagonizado por una 
señorita de Florida que desde 
una azotea, disparó sobre Car¬ 
dozo, dando la bala en el apero 
de su caballo. Y nos relató el 
episodio de Arias en donde 
Cardozo encontró la muerte de 
manos de Aquino. 



Las Guardias Nacionales de 1904, formando/rente al Cuartel de Florida, al mando del Cap. 
Federico Varas. (Foto del archivo de EL HEXALDO). 


Talo panadero 


“Trabajé mucho como panadero 
y repartía yo mismo parte del 
pan por todo el pueblo, lleván¬ 
dolo hasta lo de Generoso 
Rodríguez, Almacén Santarcieri, 
'Molino de Agua' (Spinefii)... Lo 
hacía en jardinera, pero tam¬ 
bién tenía un burro al que le 
ponía dos 'árganas' y en él re¬ 
partía un cuñado mío muy jo¬ 
ven entonces, Timoteo Díaz, 


quien molestado por “bellaque¬ 
rías” del burro se puso un día 
dos espuelas para que así acele¬ 
rara su paso. Llevando el pan a 
la Calera de Alzatí, encontró el 
Tomás González, que entonces 
no poseía calzada, con im poco 
de agua de más. El burro se 
negó a pasar y Timoteo echó 
mano a las espuelas. Elburrose 
encabritó y lo tiró al agua con las 


dos árgemas completas de pan. 
Siempre recuerdo el 'responso' 
que recibió mi empleado.” 

“Las viejas panaderías que aún 
están funcionando en Florida, 
llevan o pasan los 100 años de 
existencia. Yo trabajé con Pepe 
Cancttni, trabajé en la panade¬ 
ría que luego fue de Regusci... 
La de Don Fortunato Dei Cas 
debe andar por la centuria y la 


8 







Mundo biológico 


(e mostrar cómo el medio am¬ 
biente puede modificar una raza, 
(iegradándolao mejorándola. En 
(íste caso, dándonos un elemen¬ 
to de trabajo y colaboración ines¬ 
timable para nuestro trabajo 
i*ural. 

Apéndice 

No resistimos la tentación de 
publicar unas acotaciones al 
tema, publicadas por los cole¬ 
gas Dres. Teodoro PUzy Sarandi 
Regules, sobre algunos caba¬ 
llos Criollos identificados a tra¬ 
vés de nuestra historia: 

* 1825: Rivera, en el Rincón de 
las Gallinas, lanza por delante 
la caballada conquistada, mar¬ 
chando detrás de ella sable en 
mano. Eran caballos Criollos 
del sur del Breisü. 

* 1828 en adelante: Rivera trae 
de las Misiones grandes tropillas 
de variado pelaje para sus bata¬ 


llones. 

* 1836/38: El Cnel. Luna y su 
división montan 400 moros. 

* 1865/68: Flores lleva al Para¬ 
guay su cabcdlería de caballos 
Criollos. 

* 1884/85: Santos, regala al 
Príncipe Federico de Prusia, un 
cabedlos Criollo por la admira¬ 
ción que éste sintió, por este 
tipo de animales. 

* 1886: El regimiento montado 
del Gral. Villar iba montando 
Criollos. 

* 1906: La Argentina regala al 
Uruguay 200 caballos criollos. 

* “Rivera montaba un Criollo 
zédno colorado, llamado 'Rabio¬ 
so', marca de los Peláez de San 
José”. 

* Los caballos que lucia Rivera 
tenían nombre: "Sarandi” el que 
montó el día de esa acción. “Co¬ 
meta”, un bayo overo que le 
regaló el Cnel.Fortunato Silva, 
con el que entró en pelea en 


“India Muerta”. Y “Misionero”, 
un overo rosado, marca de 
Sandalio Giménez, con el que 
dirigió su ejército en la batalla 
de Cagancha. 

* El Mariscal Francisco Solano 
López usaba un gateado en la 
Guerra del Paraguay. * El Gene¬ 
ral San Martín, usaba entre 
otros, un bayo y un alazán. 

* Urquiza usaba un oscuro y 
Facvmdo Quiroga un moro. 

* Dejo para el final, como home¬ 
naje a esta noble raza, los docu¬ 
mentos que nos dicen que nues¬ 
tro prócer usaba de preferencia 
im CrioUo zaino malacara, y en 
su destierro en el Paraguay un 
“petiso moro”. 

* Los 33 abrazaban a sus “Crio¬ 
llos” en la Agraciada, cuando 
iban a comenzar su incierta y 
patriótica lucha. Sin ellos su 
sacrificada empresa hubiera 
sido incierta o derrotada. 

W.M.G. 24110185. 


TVadicíón 


El mate 


Otro aspecto del consumo de la 
yerba mate, es el social y el 
folclórico. 

Tomar té en China o Japón es 
una costumbre ritual. Tiene su 
preparación, su significado y su 
hondo sentido social casi reli¬ 
gioso. Los ingleses llevaron el té 
a su país e hicieron de él su 
costumbre clásicay fundamen¬ 
tal, pero nada tiene que ver con 
la costumbre del Lejano Orien¬ 
te. 

El tomar mate, en el Río de la 
Plata, también es una costum- 
I )re que tiene mucho de rito y un 
hondo contenido social, 
’l'odavía lo es en muchos lados. 


como lo fue antes en las tertu¬ 
lias distinguidas y patricias o 
hasta en el humilde rancho del 
paisano. 

Digo “todavía lo es en muchos 
lados”, porque indudablemente 
su consumo varió de forma, lle¬ 
gando a tomarse mate cami¬ 
nando, manejando un auto y 
hasta en una moto... Para eso, 
hubo que curvar bombillas en 
forma fimcional. 

Pero el mate de antes, aquel que 
ocupó el centro de la familia, 
aquel que en la mano amplia se 
ofrecía como un preciado regalo 
de la naturalezay de la amistad, 
ha cedido paso al mate apurado 


y sin sabor, que a veces se toma 
también en la cama o mirando 
televisión. 

Los años nos permiten recordcir 
las ruedas de mate en las tardes 
de verano, con la caldera junto 
aun brasero, o sobre vma cocina 
económica, que pocas veces se 
apagaba, con la caldera coloca¬ 
da de modo que el agua “canta¬ 
ra” pero que no hirviera intensa¬ 
mente. 

El mate en campaña, como tan¬ 
tas veces lo vimos y lo gusta¬ 
mos: con las barras, en el día 
amaneciente, o desde las bocas 
anchas de los galpones, viendo 
al rojo sol esconderse trcis la 


19 


IVadíción 



Yerbera de madera 



Yerbera antigua de plata 



Yerbera de ¡ata. 


cuchilla. 

Leo a Javier de Vlana, y ese 
paisaje viene repetido mil veces 
a mi recuerdo de Médico Veteri¬ 
nario rural... 

Hasta el agua es distinta a la 
contenida en el “extranjero” ter¬ 
mo. 

El criollo absorbe el mate cavi¬ 
lando y silencioso. Parece que 
conversara con él. Lo ofrece como 
una muestra de hospitalidad y 
de amistad. No le gusta que lo 
rechacen o que no lo sepan to¬ 
mar. ¡Cuántas veces una 
gastritis nos obligó a decir: “No, 
gracias, la verdad es que terna¬ 
ria, pero no ando bien de salud”. 
Esta disculpa es obligatoria. 
Todavía queda en campaña la 
señora o señorita que viaja has¬ 


ta la cocina a llenar el mate que 
ofrece gentilmente: costumbre 
que ya deja de existir. 

Junto a la cebadora de mate, 
también desapareció la “yerbera” 
que también venía hasta el sitio 
de la reunión. 

El lenguaje del mate 

Así fue y es, nuestra bebida 
nacional. 

El mate amargo o “cimarrón” 
era tomado antes sólo por los 
hombres; hoy lo toman también 
las mujeres. Antes, las mujeres 
y también los niños sólo toma¬ 
ban mate dulce. 

Al tomar mate se le llama tam¬ 
bién amarguear, cimarronear o 
matear. 

En la Argentina oímos una vez 
cuando el cebador se olvidó de 
dar mate a uno de la rueda: 

“La yerba paraguaya 
y la misionera 
por todas partes anda 
y aquí no llega. ” 

Y el lenguaje del mate, según se 
cebe, tiene su significado: 

Mate amargo: “Indiferencia” o 
“Quítate todas las ilusiones”. 
Mate dulce: “Amistad”. 

Mate muy dulce: “¿Qué espera 
para hablar con mis padres?” 
Mate con toronjil: “Disgusto”. 
Mate con canela: “Ocupas mis 
pensamientos”. 

Mate con azúcar quemada: “Sim¬ 
patía”. 

Mate con naranja: “Vení a bus¬ 
carme”. 

Mate con leche: “Estimación”. 
Mate con café: “Ofensa perdo¬ 
nada”. 

Mate muy caliente: “Yo también 
estoy ardiendo”. 

Mate ñío: “Me eres indiferente”. 
Mate lavado: “A tomar mate a 
otro lado”. 

Como vemos, la belleza, la ino¬ 
cencia, la picardía criolla y lo 


pintoresco de nuestra forma de 
vivir, se ponen de manifiesto a 
través del mate. Esto sólo es 
comparable con las expresiones 
del juego más criollo que se 
conoce: el truco. 

No vamos a hablar aquí de la 
técnica de prepéirar un buen 
mate que es conocida por mu¬ 
chos (no por todos), pero en¬ 
cuentro entre mis libros, a 
Fernán Silva Valdez que relata 
una expresión recogida en una 
yerra, en la cucd una simpática 
cebadora de mate, al recibir el 
mate tomado por im joven, qui¬ 
zá pueblero, le dijo: “a usté no le 
voy a dar más mate, porque no 
sabe tomarlo y me lo devuelve 
todo lavado”. 

Se dice del mate lavado, que 
está “como lágrima de ñandú”... 
Esta lágrima debe sermuy trans¬ 
parente. 

Innumerables frases existen 
acerca del mate, tan unido al 
desarrollo de nuestra historia y 
de nuestra vida. Por ejemplo- 
“Quien toma mate vuelve”. 

El general argentino Rufino 
Ortega, afirmaba que el mate 
había ganado más guerras que 
la pólvora. 

Eran comunes las frases en las 
revoluciones: ”... ¡Pero tenemos 
yerba! ¡Hay que engañar al ham¬ 
bre!” “Mientras tengamos mate, 
no habrá criollo que afloje en la 
patriada.” 

Y José Hernández en Msirtín 
Fierro: 

”... Y sentao junto al fogón 
a esperar que venga el día, 
al cimarrón se prendía 
hasta ponerse rechoncho; 
mientras su china dormía 
tapadita con su poncho..." 
Fernán Silva Valdez ha escrito 
im hermoso poema sobre el mate 
amargo cuyo final dice: 

"... Yo lo llevo disuelto en la 
sangre 


20 





Mundo biológico 



En nuestra c<unpaña es común ver esta tierna escena. (Foto del 
archivo del Dr. Wilson Monti). 


ra de Don José Belloni. 

Por fin, criollos fueron los caba¬ 
llos que utilizeiron los indios en 
sus correrías, en sus luchas, en 
las boleadas de ñandúes, vacu¬ 
nos y caballos. Y criollos fueron 
los caballos que utilizaron nues¬ 
tros primeros ejércitos patrio¬ 
tas. 

No debe haber existido mejor y 
más noble compañero de nues¬ 
tro paisano que su caballo crio- 
fio. 

¿De dónde vino? 

¿Cómo se aclimató? ¿Cómo se 
formó? 

No podemos aquí hacer un tra¬ 
tado completo sobre estos pim- 
tos, dado que la finalidad de 
estascrónicas, fundamentalmente 
es informativa. Pero debemos sí, 
manifestar a nuestros lectores, 
que cuando se realiza la con¬ 
quista de América, el caballo era 
desconocido en ella. 

Antes, había existido un equino 
prehistórico, que ya había des¬ 
aparecido sin dejar más rastros 
que algimos fósiles. 

¿Cómo reapareció en nuestra 
América? Colón en su segimdo 
viaje, (1493), desembarcó caba¬ 
llos en Santo Domingo, que lue¬ 
go comenzaron a propagarse 
hacia el sur. 

En 1541, Alv^ Núñez desem¬ 
barcó en Santa Catalina (Bra¬ 
sil), y llevó ganado al Paraguay, 
de donde se expandió también 
hacia el sur. 

Finalmente, Hemandarias re¬ 
solvió traer a la Banda Oriental, 
ganado proveniente de la Ar¬ 
gentina en donde se había mul¬ 
tiplicado en forma masiva el in¬ 
troducido por Pedro de Mendoza 
y Juan de Caray. Embarcó en 
Zárate, en enormes balsas, cien 
vacunos y dos manadas de ca¬ 
ballos y llevados por la corriente 


recalciron en Colonia, en un lu¬ 
gar que desde ese entonces se 
llamó Arroyo de las Vacas. 

Don Pedro de Mendoza, había 
traído anteriormente a Buenos 
Aires, en 1535, setenta y seis 
caballos yyeguas. Félix de Azara, 
el gran naturalista español, nos 
dice que en San Juan (Argenti¬ 
na), había grandes manadas, y 
que al ser abcindonada esta re¬ 
gión por los españoles, queda¬ 
ron allí muchos ejemplares, que 
seguramente fueron, al ser lle¬ 
vados a la región platense, el 
origen del caballo Criollo orien¬ 
tal. 

Mientras tanto, con el paso de 
los años, en la feracidad de los 
campos, en las áridas sierras y 
montañas, en las zonas seceis y 
con poca agua, en los bosques y 
ante la presencia de pumas, ja¬ 
guares y del indio, que lo perse¬ 
guía para devorarlo, se iba for¬ 
mando una nueva raza equina, 
con algunas características de 
los caballos traídos por los es¬ 
pañoles y otras que iban cam¬ 


biando en sus organismos. 

Por este proceso biológico, es 
que incluimos aquí a este tema; 
porque en este proceso -que duró 
cuatro siglos-, se formó un nue¬ 
vo individuo, por la influencia 
de factores provenientes del 
medio exterior. 

Nuestros indígenas sintieron 
pánico cucmdo vieron los pri¬ 
meros caballos. Pero luego fue¬ 
ron poco a poco familiarizándo¬ 
se con él, llegando a ser hábiles 
y arrojados jinetes. Y también lo 
transformciron, -aunque en 
menor proporción que los vacu¬ 
nos-, en proveedores de carne. 

La transformación 

Veamos el proceso de transfor¬ 
mación sufrido por nuestro Ca¬ 
ballo Criollo. 

Es proveniente de razas total¬ 
mente distintas, sobre todo en 
lo que tiene que ver con algunos 
aspectos físicos. 

Los espciñoles trajeron en sus 
viajes, caballos árabes, berberis- 


17 









Mundo biológico 


eos y andaluces, puros o mez¬ 
clados entre sí, pero provenien¬ 
tes casi todos del norte de Áfri¬ 
ca, en donde se desarrollan her¬ 
mosas rams, finas y fuertes, 
orgullo de los habitantes del 
desierto. 

Seguimos aún admirando la fi¬ 
nura y belleza del caballo árabe 
que transmitió al Criollo su re¬ 
sistencia y su sobriedad. 
También el árabe es un antece¬ 
sor del Caballo de Carrera, ver¬ 
dadera máquina animal para 
desarrollar velocidad. Se aplica 
acá uno de los principios sosteni¬ 
dos por Darwin: "la superviven¬ 
cia del más fuerte”. 

Además de las condiciones na¬ 
turales mencionadas antes, de¬ 
bemos también agregar el uso 
dado por el indio, las guerras, el 
trabajo de nuestros gauchos, 
los viajes de las diligencias, en 
ásperos caminos al trote y al 
galope, aveces haciendo 20 o 30 
kilómetros sin ser cambiados, 
para luego ser soltados en el 
campo, para descansar dos días, 
con el único alimento natural 
del pasto y el agua de la cañada, 
para ser prendidos nuevamente 
al único medio de transporte 
existente entonces. 

Todas estas circunstancias, 
modelaron sus características 
de rusticidad, resistencia al can¬ 
sancio, a la sed, al hambre, y 
docilidad aljinete. Pero además, 
se modificó su físico, haciendo 
que caballos de líneas firmes y 
delicadas como el árabe, se 
transformaran en animales de 
fuerte y gruesa musculatura, de 
menor alzada, de gran lon¬ 
gevidad, y mejores aptitudes 
para las duras tareas rurales de 
entonces. 

También el Criollo posee aptitu¬ 
des de velocidad, sobre todo para 
cortas distancias, habiéndose 
comprobado esto, en nuestras 


carreras criollas, a las que era y 
sigue siendo muy afecto nues¬ 
tro hombre de campo, carreras 
que por desafio se corrían en 
parejas, de ahí el nombre de 
“parejeros”. 

Nuestro sol, los cruzamientos y 
sobre todo los elementos quími¬ 
cos contenidos en nuestras 
pasturas (caroteno, pro-vitami¬ 
nas, vitaminas y otros), fueron 
modelando también sus pela¬ 
jes, tan variados y hermosos 
que no se observan en otras 
razas equinas. 

Así, en 400 años de nueva vida, 
se modeló una nueva raza: la 
Raza Criolla. Pero lamentable¬ 
mente, ni nuestro hombre de 
campo, ni nuestro ejército su¬ 
pieron valorar esas virtudes. Fue 
así que fueron cruzándolo con 
otras razas, para obtener caba¬ 
llos para tiro (más pesados), 
caballos para carreras (son muy 



El Cacique Tehuelche Juan 
Shacqmart a cuya tribu perte¬ 
necieron las manadas criollcts 
que ^"purificaron** esta ^hermo¬ 
sa raza. Sus tolderias estaban 
en 1911 en Chubut. (Foto del 
archivo del Dr. Wilson Monti). 


comunes en nuestros hipódro¬ 
mos los caballos mestizos), o 
para el ejército, que exigía deter¬ 
minada alzada y una prestancia 
que a veces la raza criolla no 
podía ofi“ecer. Observemos el 
cuadro de Blanes de la Revista 
Militar de Santos, para apreciar 
cuáles eran las ideas al respecto 
de entonces. 

íbamos perdiendo a una noble 
raza, formada en nuestra Amé¬ 
rica, que nos daba todo lo que 
nuestro hombre de campo ne¬ 
cesitaba. Algunos ganaderos, 
conscientes de lo que tenían 
entre manos, cuidaban sus 
tropillas. 

Pero tuvo que surgir a fines de 
siglo pasado, un fuerte movi¬ 
miento que reconocía las gran¬ 
des cualidades de nuestro ca¬ 
ballo Criollo, para estabilizar de 
nuevo la raza, cuidando puros, 
y cruzando los existentes con 
criollos puros, mejorando sus 
condiciones y virtudes. 
Debemos reconocer también la 
inteligente decisión de una de 
las cabañas más importantes 
de América en la cría de caballos 
Criollos, el “Haras Cardal”, de 
los Sres. Pedro y Emilio Solanet, 
que trajeron del sur de Argenti¬ 
na, de las tribus Tehuelches, 
manadas de Criollos totalmente 
puros y rústicos, con los que 
trabajaron y volvieron a formar 
planteles de esta noble raza. 
Esto que relato, es otro valioso 
ejemplo de "aislamiento geogrᬠ
fico” que tanta influencia tiene 
en la conservación de las espe¬ 
cies y razas. 

Lx)s Criollos de Solanet influye¬ 
ron en nuestro País que importó 
muchos y hoy podemos decir 
que es la raza más solicitada y 
apreciada por sus excelentes 
aptitudes para todas las activi¬ 
dades. 

Este artículo pretende solamen- 


18 



Hechos de la historia 


Una medalla al heroísmo 

“Yo no le llevo cuentas a mi madre”, Joaquín Suárez. 



La Medalla de Ituzaingó es una verdadera reliquia histórica. 
CFoto del archivo del Dr. Wilson Monti). 


La recibimos los nietos, de las 
manos moribundas de la abue¬ 
la. Era su más caro tesoro: no 
quería perderla. Cuando gestio¬ 
nó su pensión, durante la se¬ 
gunda presidencia de Batlle, 
como hija de un Servidor de la 
Patria, esa medalla que su pa¬ 
dre ganó en Ituzaingó, fue lleva¬ 
da como un testimonio más. 
Doña Carmen Grané, hija de 
uno de los tantos próceros sa¬ 
crificados y anónimos de nues¬ 
tra Independencia, Don José 
Grané, murió en 1935 casi 
nonagenaria y nos legó una 
medalla que significaba gloria y 
sacrificio. 

Al gestionar su pensión, se des¬ 
prendió de su reliquia. Obtuvo 
la pensión, pero la medalla no 
volvió a ella. En vano trató de 
localizarla. Se decía que estaba 
en el Museo Histórico o en el 
Ministerio de Guerra... Pero la 
verdad era que no aparecía. 

La ansiedad y la pena de que se 
hubiera perdido, verdaderamen¬ 
te la torturaban, hasta que aquel 
siempre recordado floridense. 
Esc. Ulises Riostra, se puso en 
su búsqueda y la trajo a sus 
manos. 

Éramos niños y no le dábamos 
tanto valor a aquella “chapita” 
de bronce con las armas de la 
Patria y la inscripción “LA PA¬ 
TRIA A LOS VENCEDORES DE 
ITUZAINGÓ -FEBRERO 20 
1827”. Sin embargo era un teso¬ 
ro que nosotros recibimos como 
único legado. Fue el reconoci¬ 
miento que recibió Don José 
Grané por su esfuerzo y sacrifi¬ 
cio, para contribuir a damos 
una patria libre. 

Esperó con caballadas a Lava- 


lleja y demás cmzadas en la 
Agraciada, estuvo en Sarandí, 
hizo toda la Campaña del Brasil, 
peleó en Ituzaingó siendo 
“Alférez Porta Estandarte” y ha¬ 
bía contribuido a la libertad del 
Perú, actuando en Pichincha 
con el Gral. Eugenio Garzón. 
No desfiló con su Batallón 1- de 
Cazadores (Florida) ante las 
Autoridades Constituidas, el 18 


de julio de 1830 por su estado de 
salud y prestó juramento a la 
Constitución el 8 de Noviembre 
de 1831. 

En 1836 edificó en su media 
manzana de tierra, sobre la ac¬ 
tual calle Lavalleja entre Inde¬ 
pendencia y Gallinal en Florida. 
En ese entonces, esa parte de 
nuestra Villa era un 
descampado. Allí construyó una 


13 





Hechos de la historia 


modesta casa de material, con 
dos ambientes, cocina y con el 
techo en forma de rancho. Su 
pobreza era total; estaba enfer¬ 
mo, con un reumatismo que lo 
postraba, contraído en las lar¬ 
gas y penosas campañas milita¬ 
res. 

“Hubo que abrirlp las botas con 
im cuchillo, cuando llegó de la 
campaña del Brasil”, decíanues- 
tra abuela. 

Estando mejor de salud, se pre¬ 
sentó ante su Jefe de Ituzaingó, 
el Gral. Oribe, en enero de 1844, 
y sirvió con él durante parte del 
Sitio Grande, retirándose defi¬ 
nitivamente en 1847 con el gra¬ 
do de Mayor. 

Nuestra abuela nació en Campo 
Sitiador. Fuimos a buscar su 
“Fe de Bautismo” a la Iglesia del 
Reducto. Volvió a Florida y mu¬ 
rió en 1850. La abuela tenía tres 
años, pero recordaba que cu¬ 
bierto con la bandera de la j oven 
Patria le llevaron al Cementerio 
que se encontraba en el lugar en 
donde está actualmente el Cole¬ 
gio de las Hermanas del Huerto, 
detrás de la Catedréd de Florida. 
Como bienes materiales, sólo 
dejó su terreno edificado, en ese 
entonces en las afueras de Flo¬ 
rida. Su esposa tuvo bienes, 
pero en ausencia de él, que pres¬ 
taba servicios en el Cerrito, por 
ser colorada, fue despojada de 
los mismos... “Bienes de Salva¬ 
jes” como se decía entonces. 
Ella era hija de Basilio Fernán¬ 
dez, el Capitán español que ce¬ 
dió su vivienda para que 
sesionara allí el Gobierno Pa¬ 
trio: se llamaba Petrona 
Fernández de Grané. Fue deja¬ 
da en total indigencia con sus 
hijos y se encaminó al Cerrito a 
reclamar lo que le pertenecía. 
Tuve en mis manos el expedien¬ 
te tramitado en el Juzgado de la 
Florida, en el cual Don Francis- 



Doña Petrona Fernández de 
Grané se fue al Cerrito a recla¬ 
mar, (Foto del archivo del Dr. 
Wilson Monti. 

co Fernández, abuelo de nues¬ 
tro Historiador recientemente 
fallecido Prof. Ariosto Fernández 
y hermano de ella, en su nombre 
y en el de sus hermanos, recla¬ 
maba sus bienes en noviembre 
de 1851, ya hecha la paz, contra 
el despojo hecho por el Comisio¬ 
nado Oribista Don Apolinario 
Estomba, durante la Guerra 
Grande, el cual declara en el 
expediente “que usufructuó los 
bienes de los Fernández, pero 
que no es responsable de tal 
acción pues la orden vino de sus 
superiores”. 

A la modesta casa de Don José 
Grané y doña Petrona Fernán¬ 


dez, la alcanzamos a conocer. 
De material, con forma de ran¬ 
cho, sin duda con techo de paja 
primero, y zinc después, hace 
más de cuarenta años que fue 
demolida estando intacta en ese 
entonces. Estaba situada sobre 
la calle Lavsilleja, frente al fron¬ 
tón de pelota más antiguo de 
Florida, aún «dstente. 

Tenia ventanas con rejas y en el 
techo las aUagías eran cañas 
tacuaras atadas a las tijeras con 
tientos. Allí vivió la viuda hasta 
su muerte, gozando de una 
modesta pensión otorgada du¬ 
rante el gobierno del Gral. 
Venancio Flores. Junto ala casa, 
un viejo tala y un ombú majes¬ 
tuoso sobreviviente hasta hace 
pocos años: inmensa copa que 
cobijó cuatro generaciones, sien¬ 
do yo integrante de la última, 
que hizo del generoso árbol im 
partícipe de los juegos infanti¬ 
les de entonces... El mismo que 
cobijaba en verano las inmen¬ 
sas ruedas “burreras y galleras” 
que encabezaba el Tío Talo Ma¬ 
nera y que nosotros compartía¬ 
mos de ojito y con el oído atento 
para después poder narrarlo a 
las generaciones siguientes. 
Todo esto, después de clase en 
la escuela vecina, que dirija 
aquella gran maestra que fue 
Doña Ángela Gil de Icasuriaga. 
Este simple relato encierra im 
trozo grande de nuestra Histo¬ 
ria Patria. 

Mucho se dio y nada se pidió 
para construir este Uruguay. Y 
desde la lejanía del recuerdo, 
veneramos esas figuréis que en 
las turbulencias de la forma¬ 
ción del país, se movieron en la 
austeridad, la modestia y el sa¬ 
crificio que sólo los grandes son 
capaces de deir, sin aspirar a 
otro bien, más que la satisfac¬ 
ción de cumplir con el deber. 

W.M.G. 23/08184 


14 





Vivencias 


Nuestra Primera Pelota 



¿Quién no se acuerda de ella? 
Pero... ¿cuál fiie la primera? ¿La 
de papel de diario? ¿La formada 
con un calcetín viejo? ¿La de 
goma? ¿La de cuero?.... 

Los que nos criamos -como de¬ 
cía Gardel- “como gorriones de 
beirrio”, recordamos que la pri¬ 
mera pelota que tuvimos fue la 
construida de papel de diario 
bien apretado y rematado con 
bastante piolín, materiales que 
en ese entonces abrmdaban en 
todas las casas. Duraba poco si 
el partido era movido y sobre 
todo si se usaba sobre el balasto 
que cubría a la calle, y que gene¬ 
rosamente -como hasta ahora-, 
nos daba la balastera del ce¬ 
menterio. Al poco rato se 
“deflecaba” por las “trancadas” 
de los esbozos de campeones de 
entonces. 

Por esa causa, recurrimos a la 
pelota de papel, pero envuelta 
en una media vieja, que en ese 
entonces eran algunas de algo¬ 
dón muy fuerte que casi nos 
llegaban a la rodilla. Eso nos 
permitía envolver varias veces 
la pelota de papel que iba aden¬ 
tro. 

Claro que había que conseguir 
una media, que no siempre 
abxmdaba. Las medias se usa¬ 
ban hasta lo último, con talón y 
puntera reconstruidos; no era 
cosa de no usarlas por las 
refacciones que habían sufrido. 
Pero... si no había en casa, exis¬ 
tía alguna en cása de algún 
amigo. 

Esa pelota duraba más y mante¬ 
nía por más tiempo su forma, 
que a nosotros se nos antojaba 
esférica. Aguantaba “trancadas” 
y “taponazos” en forma sufrida, 
hasta el final del partido que era 


“a tantos goles”, aunque su ter¬ 
minación fuera ya de noche. 

La pelota de goma vino después. 
Era im verdadero sacrificio com¬ 
prarla, pues aquellas rojas y 
pequeñas no servían. Tenían que 
tener, por lo menos, el tamaño 
de una naranja grande. Aveces 
hacíamos colectas entre todos y 
la comprábamos. Otras veces 
poníamos gustosos el resultado 
de lo recaudado en el cumplea¬ 
ños de alguno de los tres herma¬ 
nos, para terminar en lo de Don 
Salvador Belloni o en lo de Ruy, 
en busca de la pelota de goma 
que seria la atracción y la alegría 
de la “barra”. 

A partir del ’28, contagiados por 
la hazaña de Amsterdam, resol¬ 
vimos hacemos de una pelota 
“de verdad”; de cuero, como la 
de los grandes. Por $ 2,50 las 
tenía Don Inocencio López, en 


su comercio instalado en Rodó y 
Gallinal, frente a donde hasta 
hace poco estaba Pepito 
Pastorini. Allí había una pelota 
de fútbol en la vidriera, hacia la 
cual se iban nuestros ojos cada 
vez que pasábamos por allí. 
Era chica, N° 3, y no muy redon¬ 
da... Pero eso no importaba. 
Gestiones ante nuestros padres, 
-repetidas, pues con esa plata 
entonces se compraba un par 
de zapatos buenos-, al fin tuvie¬ 
ron éxito. Y llegamos un día a la 
canchita del Cementerio muy 
ufanos con ella y seguidos por 
varios de los amigos, a estrenar 
la pelota. 

La ilusión duró poco: al final del 
partido estaba toda descosida. 
Duró poco nuestra primera pe¬ 
lota, pero entonces comenzaron 
a aparecer en el comercio los 
caramelos con las figuritas de 


15 







Vivencias 


los campeones y el premio era 
una pelota “de verdad”. 

Y para lógrala, nos lanzamos 
casi con furia a comprar cara¬ 
melos y coleccionar las figuri¬ 
tas, que desde luego tenían 
muchas “repetidas”... La “difí¬ 
cil”, más que difícil, era casi 
inexistente y a la pelota nadie la 
sacaba. Teníamos la colección 
completa, salvo la “dificil” que 
nadie la había sacado, según 
nos decía el almacenero del ba¬ 
rrio, Don Nicolás Castro. 
Entonces, en supremo esfuer¬ 
zo, resolvimos comprarle todos 
los caramelos que quedaban en 
la lata, pues allí tenía que estar 
la“dificLl”. Don Nicolás, nos ven¬ 
dió en $ 0,50 el resto de esa 
mercadería tan deseada por 
nosotros. 


Y así nos hicimos de la pelota. 
“¡Venga la pelota! ¡Hay que en¬ 
grasarla! ¡No nosvaya a suceder 
lo que con la otra! ¡Con esta 
pelota no podemos jugar en la 
calle, porque el cuero y las cos¬ 
turas se raspan! Vamos a la 
canchita del Cementerio a jugar 
y allí también estrenamos nues¬ 
tra pelota en serio .” 

Luego vinieron otras. Mejores, 
más grandes, iguales a la de los 
Campeones del *30. Pero no te¬ 
nían el valor ni el “sabor” de la 
primera; aquella conquistada 
con sacrificio de no comprar los 
bizcochos en la escuela, de no ir 
al cine algún domingo, o hacer - 
con un poco de voluntad y latas 
que entonces abundaban-, ma¬ 
cetas para las plantas, que ven¬ 
díamos a familias y vecinos que 


nos hacían la “pierna”, aunque 
nuestra “obra” no fuera perfec¬ 
ta. 

Picaba nuestra pelota, en la 
canchita del Cementerio o en la 
cancha de la Tablada más tarde. 

Y surgían por los cuatro costa¬ 
dos, muchachos a jugar fútbol. 
Generalmente deteníamos el 
comienzo del partido hasta la 
venida de la gente que trabajaba 
en la Tablada: Michuta, Leó¬ 
nidas, Pérez, Budiño... Y tantos 
más que dejabain sus bolsas con 
achuras junto a la cancha, en¬ 
traban a tallar, como si no hu¬ 
bieran estado trabajando en el 
sacrificado y duro trajín de la 
faena del ganado. 

Y así, jugábamos hasta ver apa¬ 
recer, muchas veces, las prime¬ 
ras estrellas. 

W.M.G. 09107186 


Mundo biológico 


El Caballo Criollo 


Sobre este tema, teníamos ma¬ 
terial para varias notas, por las 
facetas que encierra desde el 
punto de vista biológico, econó¬ 
mico y folclórico. Pero en reali¬ 
dad, nos hemos propuesto sola¬ 
mente dar la información fun¬ 
damental sobre cada tema, 
cuando consideramos que él 
reviste algún interés, del tipo 
que fuere. 

Nuestro caballo criollo, no es el 
de la Plaza Independencia que 
monta Artigas. El artista llevó al 
bronce un caballo majestuoso y 
enorme, semejante al del 
CoUeoni, que, por cierto, nunca 
montó nuestro héroe máximo. 
Da la impresión, que para algu¬ 
nos escultores las estatuas 
ecuestres deben realizarse utili¬ 


zando figuras que impacten por 
su majestuosidad, antes que por 
su realismo. 

Se hubiera encontrado un moti¬ 
vo hermoso, si se piensa en la 
carga de Sarandí o en el empuje 
avasallante de Rincón. Y esas 
acciones se cumplieron con ca¬ 
ballos criollos. 

El caballo de Artigas debe haber 
sido el que aparece en “Artigas 
en la Meseta” o el del jinete 
Artigas, situado sobre uno de 
los cerros de Minas. 

Son criollos, los pintados por 
Carlos M. Herrera en la “Maña¬ 
na de Asencio”, el que estájunto 
a Rivera en el cuadro de Blanes 
“El Gral. F. Rivera en traje de 
paisano” o el que monta el Cnel. 
Leonardo Olivera en la escultu- 



**Gato** y **Mancha**, haciendo 
8 leguas y 1/2 por día hicieron 
21.500 kilómetros entre Bue¬ 
nos Aires y Nueva York. Atrave¬ 
saron los Andes y desiertos 
americanos mostrando así su 
virtuosidad y los valores inesti¬ 
mables de esta raza equina. 
(Foto del archivo del Dr. Wilson 
Monti). 


16 



Vivencias 


90 años 

En fin... habría mucho para con¬ 
tar, pero entendimos en esa 
oportunidad que el esfuerzo 
había sido grande y no quisimos 
fatigar al anciano tío que de 
todas formas siguió hablándo¬ 
nos de la vida nocturna de Flo¬ 
rida: de un Café del Centro bu¬ 
llicioso y activo, con movidas 
mesas de carpeta verde a donde 
llegaban todos, desde las auto¬ 
ridades máximas del pueblo, 
hasta los más humildes, en 
busca de una ficha de regalo 
para tener suerte. Desde el fa¬ 
bricante de anécdotas y chistes 
que han quedado en la historia 
del pueblo, hasta el jugador 
posesionado de su ‘misión', de¬ 
jaban allí a veces, la tranquili¬ 
dad hogareña y el bienestar de 
los suyos. 

En fin... ¡Cuánta riqueza cultu¬ 
ral se esfuma al perderse estos 
personajes, al acabar sus vidas 
sin que nadie recoja los aspec¬ 
tos salientes de su pintoresca 
existencia, aunque más no sea 
para recordarlos, revivir sus di¬ 
chos, sus anécdotas y las eta¬ 
pas de sus quietas o intensas 
existencias! 

Al terminar la conversación con 
el Tío Talo surgió de él una 
pregunta que nos produjo una 
sonrisa, y la tristeza de ver que 
algo se apaga y que no se desea 
llegcir al fin... “¿Pero decime 
Pepe... yo cumplo 90 años? ¿Es¬ 
tás seguro?” 

Con un gesto de resignación y 
entrega bajó la voz, y casi susu- 
iTó: “Si parece que fue ayer...” 

(1) Fernando Rafael Oubiñas, fue 
el sacerdote que actuó como pᬠ
rroco en la Villa de la Florida, cuan¬ 
do el párroco Santiago FIgueredo 
dejó su cargo. Actuó en ésta hasta 
1829 y encontramos su firma en 




Don Talo Manera. (Foto del 
archivo del Dr. Wilson Monti 
Grané), 


nacimientos, defunciones, etc. del 
Pueblo del Éxodo, en el Paso de La 
Arena, y también certificando el 
casamiento de Juan Antonio 
Lavalleja con Ana Monterroso, en 
Octubre de 1817. 

(2) Se le daba el nombre de 'Ce¬ 
menterio Viejo' al situado cerca 
del parque de la Piedra Alta, lugar 
ocupado actualmente por las vi¬ 
viendas de I.N.V.E. 

(3) Aún subsiste el edificio del mo¬ 
lino de viento, en la zona de cha¬ 
cras junto a Ruta 5. 

(4) Se le daba ese nombre, a las 
fiestas populares realizadas en lu¬ 
gares abiertos, por la colectividad 
española, entonces muy numero¬ 


sa en nuestra Florida. 

(5) Según un trabajo muy comple¬ 
to de Juan Antonio Cabrera, exis¬ 
tieron desde 1877 hasta hace po¬ 
cos años, más de diez bandas de 
músicas civiles y varias bandas mi¬ 
litares que también estaban al ser¬ 
vicio de la población. 

(6) No he podido localizar este lu¬ 
gar, ni tampoco persona alguna 
con este apellido en nuestra ciu¬ 
dad. 

(7) Con este caballo ganó ocho 
carreras en Maroñas y dos Clási¬ 
cos. En esa época había dejado 
de funcionar nuestro Hipódromo, y 
Talo poseía Stud en Maroñas. 

(8) Francisco T. Fernández, actuó 
como Jefe Político desde 1890 a 
1893, durante la presidencia del Dr. 
Julio Herrera y Obes. 

(9) Juan Pedro Díaz actuó como 
Jefe Político desde 1896 a 1897, en 
la época de Don Juan Lindolfo 
Cuestas. 

(10) El Tte. Cnel. Juan I. Cardozo 
actuó como Jefe Político desde 
1906 a 1914, durante las presiden¬ 
cias del Dr. Claudio Williman y Don 
José Batile y Ordóñez. 

(11) Don Rafael Zipitría actuó como 
Jefe Político desde 1888 hasta 1890, 
siendo presidente el Gral. Máximo 
Tajes. 

(12) Don Juan Pedro Martínez, fue 
Jefe Político desde 1914 a 1916 
durante las Presidencias de Don 
José Batile y Ordóñez y del Dr. 
Feliciano Viera. 

(13) Según Alfredo Castellanos, "en 
Junio de 1877, a los 63 años de 
edad, viudo de Juana López, 
Aparicio contrajo nuevo matrimo¬ 
nio con Margarita Jaimeson, natu¬ 
ral de Liverpool, mucho menor que 
él. Fueron sus padrinos el propio 
Gobernador Provisorio Cnel. Loren¬ 
zo Latorrey Doña Catalina O'Duyer, 
madre de la desposada". 

W.M.G. 10102/89 y 08109189 


11 







Personalidades 


Cornelio Spielman: médico de 
Artigas y primero de Fiorida 


Hace ya muchos años, cuando 
presenté ante el Concejo Departa¬ 
mental de entonces, un proyecto 
de nomenclátor para Florida dan¬ 
do nombres a las calles 
innominadas de entonces, la 
Junta Departamental no lo con¬ 
sideró, quedando en el olvido. 
Muchos años después, se resol¬ 
vió dar nombres a las calles de 
Florida, y muchos de los que 
fueron propuestos por mí antes, 
surgieron nuevamente para per¬ 
petuarse en el nomenclátor de 
nuestra ciudad. 

Recuerdo que en ese entonces, 
Beto Dibarboure me dijo: “No 
tuviste en cuenta el nombre del 
Dr. Cornelio Spielman. Fue el 
primer médico afincado en Flori¬ 
da”. 

La verdad era que yo desconocía 
ese nombre. Pero Beto, 
seguramente urgando entre los 
libros, había encontrado un pe¬ 
queño grano de arena más, para 
conformar nuestra rica historia 
lugareña. 

Como dije antes, mi proyecto no 
se consideró. Pero posteriormen¬ 
te, en su hermoso e ilustrativo 
libro “Un abril para Florida", 
Dibarboure escribe: “...y im he¬ 
cho, acaso inesperado, seguro 
imprescindible, ocurre en 1815, 
es que llega al villorrio su primer 
médico: Cornelio Spilmann o 
Spielman que actuará hasta 
1829. Nuestro Artigas lo ha elo¬ 
giado y recomendado. Será mé¬ 
dico y será el primer opositor al 
curandero, su lógico antecesor, 
sostenido por la desesperación, 
la ignorancia, la superstición y 
por la época, para ser concretos 


y exactos”... Hasta aquí, Beto, 
que nos Üumina para con el per¬ 
sonaje que queremos dar a cono¬ 
cer a nuestros lectores. 

Pero he aquí que saboreando el 
contenido del muy bien informa¬ 
do libro del Profesor Dr. Jorge 
Lockart, “La historia del Hospital 
Maciel”, encontramos nada me¬ 
nos que una fotografía de nues¬ 
tro primer médico, con la si¬ 
guiente leyenda al pie: “Cornelio 
Spielman, el médico de Artigas”. 
E^te cirujano acompañó al ejér¬ 
cito patricio. Era holandés, y 
había estudiado en la Universi¬ 
dad de Leyden, habiendo llegan¬ 
do al Río de la Plata en la expedi¬ 
ción que Napoleón había enviado 
para ayudar a liniers. En vez de 
volver a Europa, se quedó entre 
nosotros y acompañó a Artigas 
hasta que éste se retiró al Para¬ 
guay. 

Spielman fue médico, luego de 
estar en Florida, en el Hospital de 
Caridad, (hoy Hospital Maciel), y 
dice el Dr. Lockart que su título 
no fue registrado en el Uruguay 
pero trabajó hasta 1852. Falleció 
en Buenos Aires en 1855. 
Durante la Guerra Grande, ac¬ 
tuó junto a Oribe en el Cerrito y 
fue amigo personal de Bompland. 
Dice el Dr. Lockart, que en 1847 
se hizo un Congreso Médico en el 
Cerrito y Spielman presentó un 
trabajo titulado “Las cualidades 
medicamentosas de la Yerba 
Mate”. 

El Dr. Spielman usaba la yerba 
como elemento dietético y esti¬ 
mulante, y aún en fomentos y 
por vía rectal (enemas de yerba a 
retener). Dice el Dr. Lockart: ”... 



Recordar al respecto que un siglo 
después, Stajano indicaba los 
enemas del café, para combatir 
el colapso”. 

Si nos ubicamos en la época, 
podemos justipreciar el trabajo 
duro y sacrificado de nuestro 
primer médico. Por los datos 
obtenidos, vemos que no estuvo 
mucho entre nosotros, pero se¬ 
guramente introdujo su ciencia 
europea entre los nuestros, que 
indudablemente en esta villa sólo 
conocían la acción benefíciosa, 
sin duda, del apio cimarrón, el 
cedrón, la entrecáscara del sau¬ 
ce, la carqueja, la márcela, la 
yerba de la piedra, etc... que la 
naturaleza había puesto junto a 
los seres humanos para que com¬ 
batieran sus dolencias. 

Bien hizo el Gobierno Municipal 
de la época, en recordar nombres 
como el del Dr. Spielman, que 
dieron su esfuerzo y su ciencia de 
entonces, en bien de los demás. 
Una callecita del Prado Español 
lo recuerda. 


12 


W.M.G. 22104186 



Vivencias 


del Sótano', en Herrera y 
Faustino López, también. Esta 
original panadería con homo y 
cuadra subterránea, en la cual 
veíamos desde niños bajar dia¬ 
riamente un caballo para mover 
las máquinas, no debe tener 
otras semejantes. 

Su edad estaba impresa en el 
frente, pero la fecha fue borrada 
cuando el edificio fue reformado 
(alrededor de 1890)”. 

- \ 

Talo sereno 

Nos cuenta Talo que sien¬ 
do niño, como tenía bue¬ 
na voz, los serenos de en¬ 
tonces lo invitaban para 
que los acompañaray can¬ 
tara la hora por los ba¬ 
rrios de la silenciosa Flo¬ 
rida de entonces. 
“Recorríamos hasta la 
zona de los huertos, cos¬ 
tas del Tomás González. 
Cantábamos: 'Las diez y 
sereno', o 'las 11 y nubla¬ 
do', o las 10 y llovien¬ 
do' ...” Todavía el tío ento¬ 
naba el monótono canto 
de los serenos de enton¬ 
ces. 

V__/ 



Pemadería “El Jardín’', de José Canclini. (Foto publicitaria 
publicada en EL HERALDO el 2 de enero de 1923). 


Los Jefes Políticos y Timoteo Aparicio 


También le preguntamos si co¬ 
noció a algunos Jefes Políticos. 
Nos contestó: “A muchos de 
ellos. Pero recuerdo sobre todo, 
a Don Pancho Fernández (8), a 
Juan Pedro Díaz (9), a Juan 1. 
Cardozo (10), a Don Rafael 
Zipitría (11), y a Juan Pedro 
Martínez (12) del cual existen 
muchas anécdotas”... Y se rió 
picarescamente. 

"iQué personalidad era Don 
Pafael Zipitría! Vivía en la casa 
líente al antiguo Cuartel, en 


donde está la Cantina Policial 
Era todo im caballero y un buen 
vecino. Un militar que recuerdo, 
era el Gral. Doroteo Enciso, 
amigo fraterno en la paz, del 
Gral. Timoteo Aparicio, pero 
enfrentados en las guerras de 
entonces.” 

“También recuerdo, aunque era 
muy niño, la figura del Gral. 
Aparicio, que pasaba frente a mi 
ca^a en su caballo y se detenía 
a veces a hablar con mi madre, 
preguntándole por la salud de 

9 


un tío mío llamado Pepe, com¬ 
pañero suyo en las guerras de 
entonces y al que apreciaba 
mucho. El Gral. Aparicio iba 
diariamente a su quinta, que no 
se dónde estaba exactamente, 
si en el actual campito de las 
moras' o en una fracción cerca 
de la barra del Pintado. 

Conocí también a la esposa del 
General, unamujerjoveny enér¬ 
gica, ‘La Inglesa' (13) como le 
decían en el pago floridense.” 








































































































Vivencias 


El transporte 

IvC preguntamos al tío qué medios 
de transporte había entonces y 
nos dijo: “Carros, carretas, caba¬ 
llos, carruajes, charret, diligen¬ 
cias, volantas, etc. Ala Estación de 
Ferrocarril iba rma larga fila de 
coches a llevar y traer pasajeros. 
Era común ver en los comercios y 
en las oficinas largas filas de caba¬ 
llos atados a los árboles, postes, o 
a los alambres que se ponícm entre 
ellos.” 

“Yo, siendo joven, trabajé mncho 
tiempo con Alcoba, que tenía co¬ 
che de transporte. Conocí roncho 
a Ghiena, que cayó cuando el de¬ 
rrumbe del puente de la Piedra 
Alta. Había en el Prado una gran 
fiesta nacionallsta.por la candida¬ 
tura del Dr. Alejandro Gallina!. Yo 
estabaacargode los asados, cuan¬ 
do sentimos el estruendo del de¬ 
rrumbe. Poco antes había pasado 
por el puente una gran cabalgata, 
y sin duda, ese movimiento fn^ !a 
causa del derrumbe que se produ¬ 
jo poco después, cuando pasaba 
Ghiena con su coche, felizmente 
sin mayores consecuencias.” 

“Los automóviles demoraron mu¬ 
cho en llegar a Florida. Recuerdo 
que uno de los primeros fue del Dr. 
Guglielmetti y el primer taxímetro 
fue de Serafín Spinelli. La gente se 
hacía cruces por la velocidad que 
desarrollaban, que serían 20 a 30 
kilómetros por hora en la ciudad, 
cuando mucho.” 

“Yo continué usando mi charret 
para ir diariamente a la Tablada 
pues entonces era abastecedor de 
ganado. También lo usaba para 
comprar ganado en las estancias, 
llegando hasta Tallta, Palenno, 
etc.” 

Recién en la década del ’20 me 
animé a abandonar mi charrety mi 
trotador, y compré un Ford T que 
era ima revelación, como guapo y 
rápido...” 



La CalleReal en la intersección de las actuales calles Indepen¬ 
dencia y Herrera. (Foto publicada en ELHERALDO el 19 de Julio 
de 1923). 



ElcarruajedeVicenteMorixe, en unafotosacadapor Bautista 
Riva en 1912. (Foto del archivo de EL HERALDO). 



El carruaje de GhienaJunto a los enrejados del Prado, ^oto del 
archivo de EL HERALDO). 


10 






TVadición 


como im jugo americano: 
no sé qué tiene de simbolo 
el mate americano. 

Por el pico plateado de la bombi- 
Ua. 

canta de mañana como un paja¬ 
ro gaucho.” 

Existe también una página her¬ 


mosa sobre la yerba mate, deW. 
Jaume Mollns, de la cual ex¬ 
traemos irnos párrafos: 

”... ¡la yerba rruxte! ¡Hay qué ver 
sus bosques! ¡Hay que 
compenetrarse en su dulce mis¬ 
terio, en el propio solar! ... El 
poemase antepone alaclfraque 


traduce en bolsas, el rendimien¬ 
to de los molinos; y la lira ameñ- 
cana le reserva una bordona que 
ha de cantar esa maravilla del 
trópico. Esa yerba virgen de la 
floresta, destinada por Dios, a 
despejar el cerebro del mundo, 
en su aromática Jiisión”. 

W.M.G. 03105186 


Personalidades 


Recordando a Juan Carlos López 

amigo, durante la mayor parte 
de su dilatada existencia. 

Bajo el titulo de “Juan Carlos 
López: Se ha marchado un poe¬ 
ta”, dicha publicación teje un 
sentido homenaje a Juan Car¬ 
los, poniendo énfasis en sus 
condiciones literarias y poéti¬ 
cas, mencionando entre sus 
obras, la cueca “La del Plumeri- 
Uo”, que los Hermanos Abrodos 
llevaron al disco, y la zamba “La 
Libertadora” ganadora del pri¬ 
mer premio en el Festival de 
Rocha. 

Por nuestra parte, recordamos 
las colaboraciones de este ami¬ 
go en la revista “Perfil”, y los 
poemas que llegaron a nuestras 
manos y conservamos: “Pueblo 
mío”, a Florida; “Zamba del te¬ 
rruño”: “El adiós a un cantor”: 
“Zamba a la Piedra Alta”: ‘Tacita 
del Plata”, vals grabado por los 
Hermanos Abrodos; “La lugare¬ 
ña”, etc. 

También recordamos sus cróni¬ 
cas tan floridenses, como 
“Recuerdos terruñeros”, dedi¬ 
cada a Don Rosauro Pie- 
drabuena (Callao); “Recuerdos 
de Antaño”, “El boliche de 
Bayona”, “El adiós a Florida”, 
recuerdos deportivos como “El 


A tres meses de la desaparición cación en forma de revista 11a- 
fisica de nuestro coterráneo mada “Bancarios del Provincia” 
Juan Carlos López Tercelro, lie- de Buenos Aires, institución a 
gó a nuestras manos una pubU- la que estuvo vinculado nuestro 



Don Juan Carlos visto por Ramón Sarta (1994). 


21 






Personalidades 


Yale”, “El Atlético”, “Evocando a 
Conino”, “¡Dale m’hijo Bebe, dale 
m’hijo Cono!”, “Sarandí Fútbol 
Club”, “El Oriental” dedicado a 
su amigo José A. Prisco Ramírez, 
“El Carnaval”, “La Banda Muni¬ 
cipal” y tantas más... 

Muchas páginas me envió Juan 
Carlos últimamente, para que 
yo, amante de los “papeles vie¬ 
jos” relacionados con nuestra 
Florida, las atesorara. Era como 


si estuviera presintiendo su 
próximo fin, que llegó por cierto, 
antes de lo que preveíamos. 

En sus últimos días dedicó una 
sentida página a su fraterno 
amigo Walter Sisto titulada: 
“Amigo”. 

Quizá algún día se publiquen 
algunas de sus obras; porque 
éstas encierran un calor y una 
ternura hacia nuestro solar y 
nuestras cosas, que bien vale 


hacer partícipe de ellas a los 
lectores. Reflejan el cariño de 
alguien que se fue de Florida, 
pero siguió viviendo en ella, y al 
igual que Beto Dibarboure, sin¬ 
tió un entrañable amor por su 
Florida y su gente. Ese calor y 
ternura que siempre estuvieron 
vivos en sus sentimientos y que 
hoy, ya ausentes de este mun¬ 
do, mantienen vivos las páginas 
que escribieron. 

W.M.G. 26104188. 



Mundo biológico 


Ecología: algo que 
debemos aprender en 
nuestros hogares 


Nota IV 


"Ecología: Ciencia que debemos brilmente para lograr conquis- después él petróleo, y en la ac- 
enseñar desde el hogar, y que tas que hagan más placentera la tualidad, la energía atómica. 
debemos estudiar y comprender vida, con más bienestar. Busca la producción de energía 

durante toda nuestra vida.** Como combustible, utilizó pri- en forma permanente, pues la 
La mente humana trabaja fe- mero la leña, luego el carbón, necesita para vivir y para mover 

sus máquinas cada vez más 
potentes. 

Echa mano al agua, que hará 
girar las turbinas para producir 
electricidad, o simplemente para 
mover ruedas. 


La energía atómica supera a to¬ 
das las otras formas de energía. 
Mueve locomotoras, barcos y 
hasta puede hacer desaparecer 
el mundo... 


Ya, la energía del viento ha pa¬ 
sado a la historia; pero en oca¬ 
siones oímos hablar de energía 
eólica como una forma de ener¬ 


gía gratuita y abundante, igual 
que la energía solar. Ambas son 
26 de mayo de 1994. Mueren peces en el Santa Lucía Chico, dadas directamente por la natu- 
(Fotos del archivo de EL HERALDO). raleza, pero no son suficientes 





Mundo biológico 


para las aspiraciones del hom¬ 
bre. 

Sin embargo... sin ellas no pue¬ 
de vivir. Al rodillo siguió la rue¬ 
da, luego el carro, el vehículo 
automotriz... Luego se conquis¬ 
tó el aire, con el avión y ahora se 
incursiona en los espacios 
inteiplanetarios y elhombre lle¬ 
ga como visitante, a planetas 
que parecían inalcanzables. 
Las ondas son dominadas por el 
hombre en la transmisión de 
sonidos e imágenes. Los satéli¬ 
tes artificiales pueden mostrar 
al hombre instalado en un labo¬ 
ratorio, como es el resto del 
mundo. El espionaje a través de 
satélites ya es común. Nosotros 
podemos ver im partido de fút¬ 
bol realizado en Europa o en 
África. 

El intelecto humano no tiene 
vallas: domina a los animales y 
a las plantas. El hombre ya no 
puede tener en el campo bovi¬ 
nos que no rindan determinado 
peso al momento de su faena (el 
doble de los que tenía hace 50 
años), ni vacas que den menos 
de 10 litros de leche por día 
como promedio. 

Dirige la finura de la lana de las 
ovejas, y el peso de las mismas. 
Las gallinas deben poner tantos 
huevos al año, y los pollos de¬ 
ben pesar 2 kUos a los 3 meses. 
El plástico, que se fabrica con 
materiales impensados, como 
la caseína de la leche por ejem¬ 
plo, suple alas maderas, meta¬ 
les y hasta Izis telas. Y con él no 
solamente fabricamos calzado, 
medias finas, siño que construi¬ 
mos aviones. 

Transformamos tierras áridas 
en fértiles, fumigamos desde el 
espacio a los montes fi*utales y 
maderables, vencemos nuevas 
enfermedades... 

Pero, como una consecuencia 
quizá de toda esta lucha, el co¬ 



razón y las enfermedades 
cardiovasculares siguen matan¬ 
do más que otras afecciones. El 
hombre domina también el 
mundo vegetal, disponiendo la 
cantidad de gremos y tamaño de 
los mismos en las espigas de 
trigo, maíz, arroz, etc. Modifica 
su resistencia a las sequías, su 
precocidad etc. Produce a su 
antojo el color que desea para 
sus flores y realiza con las plan¬ 
tas cruzamientos semejantes a 
los que realiza con los animales. 
Crea nuevas razas y modifica 
otras. 

Su ambición de dominio y con¬ 
trol de todo, llevó a Hitler y a 
Mussolini, con sus mentalida¬ 
des diabólicas, a intervenir en la 
reproducción humana, buscan¬ 
do crear razas más hermosas y 
más fuertes a su criterio. 

Las Leyes de la Herencia, son 
aplicadas por el hombre en todo 
su valor. La ciencia ha realizado 
enormes conquistas. 

El cerebro humano ha alcanza¬ 
do metas que parecían inalcan¬ 
zables. Pero... todavía hay ham¬ 
bre en el mundo, falta ropa de 
abrigo, y sobre todo, falta respe¬ 
to a la vida y a las ideas del 


prójimo. 

En algunos lugares del planeta, 
estos dones carecen de valor. A 
veces pensamos que al alejar¬ 
nos del medio ambiente natu¬ 
ralmente puro, en el que debe¬ 
mos vivir, nos acercamos a im 
mundo tan artificial que quizá 
nos destruya a todos un día. 
Creo por todo esto, que es fun¬ 
damental que la Ecología sea 
una ciencia que llegue a todos, 
pues el estudio de las comuni¬ 
dades animales y vegetales y su 
relación con los elementos físi¬ 
cos en donde viven es funda¬ 
mental para comprender mejor 
nuestro lugar en este mundo.' 
Debemos concientizamos sobre 
la importancia de esta ciencia. 
No precisamos trasladarnos 
muy lejos para ver la acción 
destructora de la comunidad 
humana, en los grandes dones 
que nos dio la naturaleza. 

La contaminación de las playas, 
la destrucción de la vida acuáti¬ 
ca de la bahía de Montevideo, la 
desaparición de muchas espe¬ 
cies animales en nuestro me¬ 
dio, la contaminación progresi¬ 
va del Santa Lucía Chico, la 
destrucción masiva de bosques 
naturales sin replantar nuevas 
especies, los incendios de cen¬ 
tenares de miles de hectáreas de 
bosque sin que se tomen medi¬ 
das estrictas de prevención etc., 
etc... 

Son problemas que nos deben 
hacer pensar. Todos estos pro- 
blemeis deben hacemos pensar, 
porque son vitales para lo que 
vamos a dejar a nuestros des¬ 
cendientes. La preservación de 
la tierra y las especies que habi¬ 
tan en ella, hoy son temas de 
suma importancia que las na¬ 
ciones deben tener muy en cuen¬ 
ta. 

Los grandes parques naciona¬ 
les de Áfiica, significan la vida 


23 



Mundo biológico 


de los animales que tendían a 
desaparecer, perseguidos por las 
balas. 

Los Estados Unidos de Norte 
América poseen grandes par¬ 
ques en los cuales los animales 
viven en total libertad en sus 


bosques como primitivamente. 
También se cuidan en ellos, ár¬ 
boles milenarios que de no pro¬ 
tegerse, ya habrían desapareci¬ 
do. 

Argentina posee hermosos par¬ 
ques nacionales y el Uruguay 


posee por el esfuerzo de unos 
pocos entusiastas naturalistas, 
pequeños parques y reservas en 
donde se han refugiado algunas 
especies, que gracias a esa pro¬ 
tección no son hoy, im simple 
recuerdo zoológico o botánico. 

W.M.G. 13103186 


La ciudad 


Monumento a los 
caídos en 1904 



Florida cuenta en su acervo artístico 
hermosos valores a veces desconoci¬ 
dos por su población, y entendemos 
que es importante enteramos sobre 
su sentido artístico, y cultural, así 
como sobre su origen. 

En nuestro Cementerio, existe vm 
monumento ante el cual muchas ve¬ 
ces nos detuvimos a admirar su pro¬ 
fundo realismo y su belleza que real¬ 
mente impacta. Se trata del Monu¬ 
mento a los Caídos en la Revolución 
de 1904, obra hermosísima del escul¬ 
tor compatriota Luis Can-tú, realiza¬ 
da por disposición de vma Comisión 
de Homenaje al Revolucionario Anó¬ 
nimo, aquel que ofrendaba su vida 
para lo que él entendía era su deber. 
Representa un gaucho en el momento 
de recibir un balazo, portando una 
bandera destrozada, en una e3q)re- 
sión que realmente impacta por su 
realismo. Un marco de piedra rústica 
respalda esta figura, y representa la 
arisca campaña oriental. A su lado 
está su sombrero y el “mauser” que 
han caído. 

Manos amigas me han aportado algu¬ 
nos datos sobre su creación. Dicen 
. que una Comisión Nacional patrocinó 
la erección del monumento, estando 
ésta representada por los Sres. Rafael 
y Pedro Cosentino, antiguos y apre- 



La ciudad 


ciados vecinos de nuestra ciu¬ 
dad. 

Hasta el amplio predio y cons¬ 
trucciones en donde funciona¬ 
ba aquel gran complejo indus¬ 
trial que fue el molino de los 
citados ciudadanos, llegó la es¬ 
cultura, siendo guardada allí 
mientras se levantaba en nues¬ 
tro Cementerio, el panteón para 
el cual estaba destinada. 

Esto pasaba en la década del 
’IO. El Cementerio de Florida no 
guarda relumbrantes monu¬ 
mentos, que casi siempre res¬ 
ponden a la vanidad humana 
que deseamos manifestar aún 
después de desaparecidos. 

Pero esta manifestación artísti¬ 
ca y justiciera, como el Arco de 
Triunfo de la Sociedad France¬ 
sa, son muestras de una reve¬ 
rencia del arte, a los seres anó¬ 
nimos, a los actos sublimes 
impersonales, o a los que a su 
paso por la vida dieron para los 
suyos lo mejor de su vida. 

Las manos amigas de Don Pe¬ 
dro Costábile, me hicieron lle¬ 
gar datos valiosísimos sobre la 
construcción del basamento, 
panteón y entorno del hermoso 
monumento de Cantó, que exis¬ 
te en nuestro Cementerio en 


homenaje a los caídos en la 
Guerra Civil. 

En los libros de cuentas lleva¬ 
dos con todo esmero por su 
señor padre, Don Alfonso 
Costábile, (que tantas obras 
edilicicis dejó para Florida, y que 
fue el constructor de dicha obra), 
figura con toda prolijidad el “Es¬ 
tado de Entradas y Salidas” del 
dinero para su financiación, que 
detallamos a continuación. 
“Recibí del Señor Joaquín Ponce 
de León la cantidad de ciento 
dieciséis pesos con sesenta y 
siete centésimas, por cuenta de 
trabajo de albañileria realizado 
en el Panteón de los Caídos en la 
Guerra Civil, sito en el Cemen¬ 
terio de la Florida. $ 116,67. Flo¬ 
rida, 27 de abril de 1918. 
Alfonso Costábile.” 

“Materiales empleados en el 
Panteón de los Caídos en la 
Guerra Civil, sito en el Cemen¬ 
terio de la Florida: 

A Carlos Rondeau $ 34,00; a 
José Paulino $ 4,50; a Rodríguez 
Pereira $ 58,50; a Vicente 
Giordano $ 11,50; a Miguel 
Giordano $ 18,90; a Pedro 
Pastorini $ 128,00. 

Arena acarreada por Cosentino 
(sin valor); piedra de Cosentino 


(sin valor); comida en el Hotel 
Pastorini $ 2,32; por orden del 
Sr. Cantó, dos litros de caña $ 
1,30; comisión a Cantoni por 
llevar el presupuesto $ 0,25; 
comisión a Péiradela $ 0,20; el 
primer trabajo de albañil y peo¬ 
nes $ 80,50; trabajo hecho en 
Semana Santa $ 8,45; 3 tirantes 
de fierro, rieles de ferrocarril (sin 
costo); 1 tirante de 4,85 m, otro 
de 2,55y otro de 2,60 suman 10 
m lineales a $ 2,00 el m lineal, $ 
20,00; flete por 3 tirantes de 
fierroa0,801os 100kilos $ 1,80; 
prestado al Sr. Cantó $ 30,00; 
dado al Sr. Paulino (José) $ 
140,00. Suma total: $ 542,07.” 
“Recibí del Dr. Ponce de León $ 
300,00; recibí de Don Alejo 
Gulchón$ 100,00; resta, afavor 
de CostábÜe. Debo recibir esta 
cantidad: $ 142,07. 

Florida, 27 de abril de 1918.” 
“Recibí del Sr. Dr. Juan 
GugÜelmetti la cantidad de cien¬ 
to cuarenta y dos pesos con 
siete centésimos ($ 142,07) a 
saldos de cuentas por trabajo de 
albañileria realizado en el Pan¬ 
teón Nacionalista en el Cemen¬ 
terio de La Florida. 

Florida 25 de junio de 1918. 
Alfonso Costábile.” 

W.M.G. 12110/85 


Mundo biológico 


La Leche: Alimento vital 
de la familia 


Este precioso alimento, de tan 
compleja estructura, es lógica¬ 
mente por su propia y compli- 
(:ada composición química y ri- 
([vieza nutritiva, im excelente 
caldo de cultivo para todo tipo 


Nota III 

de bacterias, algunas banales y 
otras altamente agresivas y pe¬ 
ligrosas, capaces de producir 
graves enfermedades. 

También en ella se desarrollan 
virus transmisibles al hombre y 

25 


a los animales. 

Basta dejar la leche recién orde¬ 
ñada en reposo, para que se 
produzca la formación de la cre¬ 
ma (fenómeno natural). Pero si 
la temperatura le favorece. 



Mundo biológico 


enseguida comienza el proceso 
de modificaciones químicas, pues 
laleche,yaenlaglándulamamaria 
que la produce, contiene un eleva¬ 
do número de gérmenes que au¬ 
menta notablemaite en el acto del 
ordeñe (manos del ordeñador, tie¬ 
rra, estiércol, polvo del ambiente, 
balde del ordenador, tarros recep¬ 
tores, etc.). 

Por eso, vemos que luego de 
cierto tiempo después de orde¬ 
ñada, si la temperatura le favo¬ 
rece, “se corta”. Son las bacte¬ 
rias que han atacado el azúcar 
de la leche (lactosa) y la trans¬ 
forman en ácido láctico que coa¬ 
gula las proteínas de la leche 
(leche coagulada o cuajada). 
Más tarde este coágulo se di¬ 
suelve en el suero y el proceso 
de descomposición continúa: 
sigue aumentado el número y la 
virulencia de las bacterias, que 
como dije, encuentran en los 
componentes de la leche, un 
material ideal para multi¬ 
plicarse. Así la leche sufre im 
proceso de fermentación butírica 
y amoniacal, con desprendi¬ 
miento de gases, con determi¬ 
nado olor. Entonces la leche 
entra en el período de putrefac¬ 
ción. 

Para ilustración del lector dire¬ 
mos que una muestra de leche 
ordeñada adecuadamente, po¬ 
seía recién ordeñada, 9.000bac¬ 
terias por c.c.; a las 4 horas 
40.000bacterias por C.C.; alas9 
horas 120.000bacterias por c.c.; 
a las 24 horas 5.000.000 bacte¬ 
rias por c.c. 

Piense cuál será el aumento 
bacteriano, de una leche que 
está horas en un tarro, que se 
abre al aire cada pocos minutos 
y está expuesto al sol, con el 
consiguiente aumento de la tem¬ 
peratura, y el de las bacterias 
que viven en eUa. Entre estos 
gérmenes, hay algimos inofen¬ 
sivos, que sólo coagulan la le¬ 



che. Pero hay también pató¬ 
genos, es decir, gérmenes que 
producen enfermedades. 
¿Cuáles son éstos? El de la tu¬ 
berculosis, pues el Bacilo de 
Koch tipo bovino, se puede adap¬ 
tar al organismo humano; el de 
la brucelosis, grave enfermedad 
transmisible al hombre: el virus 
causantes de la fiebre añosa; 
gérmenes provenientes de 
infecciones de la glándula ma¬ 
maria de la vaca; productos de 
supuración por mastitis, pro¬ 
ductos de mastitis sub-clínica, 
es decir no apreciable exterior- 
mente; coágulos, restos de san¬ 
gre, etc. 

Muchas veces todos estos gér¬ 
menes son invisibles a simple 
vista por el consumidor. Pue¬ 
den llegar también desde afue¬ 
ra, gérmenes de difteria, fiebre 
tifoidea, causantes de enferme¬ 
dades intestinales, etc. 

Por estas y otras causas, las 
leches que en los análisis mues¬ 
tren un excesivo número de gér- 
menes, aunque no sean 
patógenos, deben ser desecha¬ 
das. Porque el ordeñe antihi¬ 
giénico o el agregado de agua 
impura la han contaminado. 
Pero no necesariamente debe 
llevar algún germen patógeno, 
es decir causante de enferme¬ 


dades, para ser desechada. 

Las muestras de leche que pre¬ 
sentan exeesos de gérmenes, 
aunque sean saprófitos, (es de¬ 
cir no capaces de producir en¬ 
fermedades infecciosas por ellos 
mismos), no son aptas para el 
consumo: pero pueden desti¬ 
narse a la industria, para obte¬ 
ner productos derivados (case¬ 
ína, plásticos, etc.). 

Es fundamental pues, el exa¬ 
men bacteriológico de la leche, 
que junto a otros exámenes, 
sólo puede hacerse cuando la 
recepción de la misma está cen¬ 
tralizada, es decir, en plancha¬ 
das de usinas receptoras. Allí 
llegan leches de distintas cali¬ 
dades, pero inmediatamente se 
les realizan pruebas de acidez, 
aguado, porcentaje de grasa, etc. 
Cuando la leche va a la higie- 
nización previa, ya lo hace con 
las condiciones necesarias como 
para que un alimento sea apto 
para continuar el proceso que le 
llevará finalmente al consumo. 
Luego de extraídas las mues¬ 
tras para las pruebas antedi¬ 
chas la leche irá al filtrado y allí 
quedarán algunas impurezas, 
como las mencionadas antes, 
que forman ima masa viscosa 
de aspecto descigradable, que el 
consumidor no lo puede imagi¬ 
nar si no lo ve directamente. 
Sin esos filtros, todas las impu¬ 
rezas del tambo son consumi¬ 
das por quien toma esa leche. 
La h^enización de la leche, debe 
comenzar en el tambo y concluir 
en la usina receptora. Felizmen¬ 
te, hay ya muchos estableci¬ 
mientos que pese a los inconve¬ 
nientes de orden económico, han 
logrado superarse en materia de 
higiene, logrando un producto 
cada vez más limpio y por lo 
tanto más sano, que luego com¬ 
pletará su sanidad en las plan¬ 
tas hlgienizadoras de esa leche. 

W.M.G. 28101186 


26 



B ilson Monti Grané nació en 
25 de Mayo (Departamento 
de Florida) el 13 de junio de 
1919. Casado con Helena 
ftoca Serra, con quien tiene 
tres hijos y siete nietos. 

Cursó Primaria en la Escuela l\P 2 de 
Florida. Se recibió de Maestro Normalista 
en el Instituto Normal de Montevideo, en 
el año 1939. Obtuvo el título de Médico 
Veterinario en la Facultad de Veterinaria 
de Montevideo, en el año 1945. 

Militó en el Batllismo y fue electo 
Concejal en el Departamento de Florida 
para el período 1962-1966. También fue 
director de Abasto Municipal y Director 
General de Higiene en el municipio de 
Florida. 

Fue docente de Enseñanza Secundaria y 
Preparatorios; Profesor de la Escuela 
Agraria de Florida; Profesor del Instituto 
Normal de esta ciudad. También fue 
Director Interino del Uceo Departamental 
de Florida. 

Desarrolló una amplia actuación gremial: 
fue Presidente de la Asociación y la 
Federación de Empleados y Obreros 
Municipales. 

Conferenciante y divulgador permanente 
a través de diferentes medios: EL 
HERALDO, Colecciones “Nuestra Tierra", 
diario "El País", CW33 La Nueva Radio 
Florida. 

Su vocación por la docencia lo ha llevado 
a dictar charlas y conferencias en 
centros educativos e instituciones 
públicas, centrando su interés 
especialmente en temas de historia 
nacional, de historia lugareña, higiene 
pública y ecología. 

De las publicaciones realizadas en 
EL HERALDO surge esta recopilación que 
editamos en forma de fascículos 
coleccionables. 


Coordinación: 

Nina Riva 

Diseño gráfico y armado: 

Mauricio RIva 
Diseño de portada: 

Alejandro Martínez 

Impreso en Talleres Gráficos de 
Diario EL HERALDO S.A. 

Florida, noviembre de 1994 
D.L. 20082/94